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Jugar es cosa seria.

"El niño considera el juego como su trabajo
y el cuento como su verdad"
F. Nietzsche
André Stern, quién se autonombra: niño de 42 años, sostiene que si dejamos a un niño tranquilo, sin influir en él, la primera cosa que haría sería jugar. El ha jugado prácticamente toda su vida y gracias a la motivación que le da el juego es como ha sido educado. Sin embargo, este modo de vida, ésta historia increíble pudiera llegar a  asustarnos, ya que tenemos la idea de que el juego es algo que sólo debe de hacerse en el tiempo libre, que es entretenimiento, ocio. Hemos delimitado el poder que tiene el juego y lo asociamos con "perder el tiempo".
Sin embargo, esto no puede estar más alejado de la realidad. Para Francesco Tonucci, pedagogo italiano, el juego es lo que permite que el niño pueda aprender, ya que antes de entrar a la escuela y recibir "instrucción" el niño prácticamente ha jugado desde que nació. En los primeros meses juega por ejercicio, es decir, descubre primeramente que hay cosas que puede hacer: ya sea sostener algo entre sus dedos, emitir un sonido, llevarse un juguete a la boca, etc., y lo repite una y otra vez hasta dominarlo y sentir el placer de lograrlo.
Cuando tiene edad de socializar mas activamente, el juego empieza a enriquecerse con las ideas y expectativas de juego de los demás compañeros, es la etapa en que comienzan las reglas y los acuerdos, integran un colectivo lúdico en la que se organizan para hacer más placentera su experiencia.
Piaget sostiene que gracias al juego el niño no solo asimila la realidad, sino que la incorpora para poderla revivir, dominarla o compensarla. Stern confirma que llegamos al mundo con el dispositivo de aprendizaje más perfecto, avanzado y genial que se llama: juego. El juego favorece los estados imaginativos y creativos. Los niños ya vienen con esta disposición y respetarla favorece el desarrollo cognitivo del menor.
Jugar es la cosa mas seria que pueda hacer un niño. Y tan seria es que en la Convención de los derechos de los niños el artículo 31 sostiene que los niños tienen derecho a comprometerse con el juego. Este derecho es tan válido como el art. 28 que sostiene que el niño tiene derecho a la instrucción educativa. Entonces si tan importante es un derecho como el otro, ¿Por qué no dejamos libremente que exploren estas capacidades? ¿Cómo podríamos suministrarles la fixión y el juego sin que se convierta en nuestra agenda? Respetando su disposición innata y su entusiasmo por las cosas. 
Porque jugar como dice Tonucci es "recortar un trozo de mundo, ofrecerlo a alguien y jugarlo juntos."
Recuerda que el niño aprende más de lo que imaginamos con el juego.
-Equipo Fixionauta
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